lunes, 11 de noviembre de 2013

AMÉRICA EN 1492

 
Al llegar Colón al Nuevo Mundo en 1492, el continente estaba poblado por los amerindios de ascendencia asiática, en diferentes estadios históricos y diferentes territorios. En ambos extremos -norte y sur- del continente, en las frías llanuras canadienses y las Montañas Rocosas, junto a las llanuras patagónicas y los Andes meridionales, habitaban pueblos aún en estado depredador: esquimales (al norte) y patagones (al sur) entre otros.
En los actuales Estados Unidos habitaban tribus ya conocedoras de la agricultura desde el inicios del año 1 d. C en adelante: apaches, comanches, iroqueses, sioux, etc. Por su parte, este mismo tipo de tribus se extendía desde las llanuras pampeanas y del Chaco hasta el Caribe, pasando por las densas selvas amazónicas hasta los llanos del Orinoco: guaraníes, tupinambas, jíbaros, yanomamis o caribes entre otros. Pueblos de mayor tradición agraria se localizaban al norte de México (chichimecas) y en Colombia (chibchas).
Caso aparte son las tres grandes civilizaciones de estados esclavistas, politeístas, con excelentes creaciones artísticas y culturales: aztecas (meseta central de México), mayas (selvas de Centroamérica) e incas (entre los altiplanos andinos y el pacífico).
Este será el gran mosaico de pueblos amerindios que entrarán en contacto con occidente y que se verá irreversiblemente abocado al mestizaje, a veces con tintes dramáticos.

domingo, 10 de noviembre de 2013

LA BATALLA DE GUADALAJARA

 
 
Al acabar la batalla del Jarama, Franco intentó una nueva ofensiva antes de abandonar el propósito de conquistar Madrid como objetivo prioritario de guerra. Fracasados los ataques por el noroeste en el varano de 1936, por el suroeste en el otoño y, por el sudeste, en febrero del 37, ahora lo intentaría por el noreste-este, es decir, atacaría siguiendo la carretera de Barcelona en dirección a la capital provincial, a Alcalá de Henares y, por último a Madrid. Para ello contaba con el ejército italiano, el Cuerpo de Tropas Voluntarias al mando del general Roatta, muy confiado tras su fácil ofensiva en Málaga a inicios de enero, así como la División Soria, al mando del general Moscardó.
El día 8 de marzo se inicia con un bombardeo y un avance de tanques italianos, aunque la niebla les impidió un avance profundo. Sin embargo, al día siguiente, las Brigadas Internacionales les detuvieron momentáneamente, aunque el día 10 lograban entrar en Brihuega. El día 11 logran rechazar a los brigadistas y toman Trijueque, aunque no consiguen entrar en Torija por el barrizal y la fuerte agua-nieve que caía. Además no tenían apoyo aéreo ni por el flanco noroeste, el del ejército español de Moscardó, que tras tomar Cogolludo y Jadraque, queda detenido cerca de Hita.
Por fin, el día 12, los republicanos se lanzan a la ofensiva, con apoyo aéreo y de tanques soviéticos, que consigue detener el avance italiano. Al día siguiente, los republicanos de Líster cercan a un ejército italiano en Brihuega. Entre los días 14 y 17 se suceden los bombardeos republicanos, que destruyen gran cantidad de tanques enemigos. El día 18 los italianos logran evacuar Brihuega y, entre los días 18 y 23, los republicanos logran recuperar parte del territorio perdido, capturando gran cantidad de material de guerra italiano, abandonado en plena y desordena retirada. El día 23 se acababa la batalla.
Franco no conseguía avanzar a Madrid y dirigirá sus esfuerzos hacia el frente del norte cantábrico. Por su parte, Mussolini (que estalló de cólera al enterarse) cosechaba un rotundo fracaso ante la opinión pública internacional, al quedar patente el fracaso de sus blindados ante los soviéticos.
Simultáneamente, la prensa republicana exageró la victoria, llegando a hablar de un nuevo "Caporeto" -célebre derrota en la Primera Guerra Mundial- de los italianos. En el mismo año de 1937 los republicanos pasaron al contraataque, llegando a lanzar dos ofensivas fracasadas en los alrededores de Madrid: Segovia (primavera) y Brunete (verano).

sábado, 9 de noviembre de 2013

ARTE PRERROMÁNICO EN EL REINO DE ASTURIAS

 
Tras la invasión árabe del año 711 se formó un grupo de núcleos de resistencia cristiana en el extremo norte peninsular. Uno de ellos fue el pequeño reino asturiano, entre el mar Cantábrico y los Picos de Europa, más tarde extendido hacia sus extremos este y oeste. Sus respectivos reyes fueron creando un territorio que hubo de resistir hacia el siglo X los ataques más fuertes por parte de los ejércitos cordobeses. En Oviedo se estableció su capital. En el entorno de la corte ovetense, así como en otros rincones del reino, surgió un tipo de arte que, por su cronología y características fundamentales, se inserta dentro del arte prerrománico peninsular, junto al arte mozárabe y el -ya muy lejano en el tiempo- arte visigodo.
Oviedo es el principal núcleo de obras de este arte: Santa María del Naranco, anteriormente palacio real, San Julián de los PradosSan Miguel de Lillo, entre otros, son sus principales ejemplos. Algo más al sur encontramos San Cristina de Pola de Lena. Al oeste destaca Santianes de Pravia y, al este el núcleo de Villaviciosa, con el templo de San Salvador de Valdediós como ejemplo más destacable.
 
Santa María del Naranco (Oviedo)
 

domingo, 3 de noviembre de 2013

EL REINO VISIGODO, 405-711

 
A inicios del siglo V, en plena descomposición del Imperio Romano de Occidente, tribus bárbaras siguen su penetración tras los limes de las Galias, vadeando los ríos Rin y Danubio. Ya desde el siglo anterior, la instalación era pacífica, aunque al ir comprendiendo la debilidad y los modos de vida imperiales, la llegada va siendo cada vez más violenta. Las incursiones van llegando cada vez más profundas y afectando a Hispania. Suevos, alanos y vándalos van incursionando desde los Pirineos. Más tarde, los visigodos.
La instalación de estos últimos permite la formación de un reino independiente (primer hispano de la historia) con capital en Toulouse primero, y en Toledo después, tras la expulsión de sus territorios al norte los Pirineos. Pueblo germánico, tuvo que unificar una península Ibérica fragmentada. Leovigildo fue su artífice. Antes tuvo que realizar varias campañas. Su sucesor, Recaredo, fue el implantador del catolicismo oficial ante el inicial arrianismo. Sus manifestaciones artísticas fueron muy inferiores a las romanas, dejando tan sólo pequeñas iglesias rurales y piezas de orfebrería.
Los tres principales núcleos de resistencia y de difícil sometimiento fueron:
* El reino suevo del noroeste peninsular.
* La cornisa cantábrica, con la insumisión crónica de pueblos astures y vascones, éstos últimos saqueadores periódicos del alto valle del Ebro.
* En el extremo sureste y el valle del Guadalquivir tuvo una invasión bizantina, la cual también fue finalmente sometida.
* Finalmente, la debilidad visigoda hubo de hacer frente a males internos: bagaudas de bandidaje por todo el reino, así como una insumisión constante de la nobleza local, trayendo una crónica inestabilidad y destronamientos. Precisamente, una rebelión de un señor del sur, el conde don Julián, al tiempo de una rebelión astur, propició la invasión árabe desde el sur del estrecho y el mismo final del reino hispanovisigodo de Toledo.


sábado, 2 de noviembre de 2013

EL CAMINO DE SANTIAGO


 

En la Edad media se inician las peregrinaciones hacia ciertos lugares considerados sagrados por la Cristiandad con el objeto de venerar reliquias: Jerusalén, Roma y Santiago de Compostela. El "camino" que conducía Santiago desde Francia fue declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1993.
 
Inicios históricos del Camino
El obispo de Iria Flavia, Teodomiro, descubrió un cementerio romano con las supuestas reliquias del apóstol. Alfonso II el Casto, rey astur, mandó erigir un pequeño templo, dando origen al tercer centro de la Cristiandad y al Camino de Santiago, por el que penetraron en la Península los nuevos estilos artísticos que surgían en Europa. Surgirá una red de monasterios cluniacenses en el camino y los reyes peninsulares construirán iglesias y hospitales. Años más tarde, el obispo Diego Gelmírez establece la sede arzobispal compostelana. Esta ruta sirvió, además, como medio de intercomunicación entre los diversos reinos cristianos peninsulares.
Sin embargo, desde el siglo XIV, las diversas convulsiones que atemorizan al occidente bajomedieval hacen que los peregrinos se desvíen a otros destinos y la ruta de peregrinación entre en una lenta decadencia hasta su recuperación como ruta turística en el siglo XX.
 
El camino francés
Aunque los caminos son muchos, el camino francés será el básico, pues por Francia pasan todos los caminantes europeos: desde París, por Tours; desde Vézelay, por Limoges; desde Ginebra, por Le Puy; y desde Arlés por Toulouse.
Los peregrinos cruzaban los Pirineos por el puerto de Somport, aunque más tarde lo cruzarían por Roncesvalles, camino de Pamplona. Desde ambos puertos confluían los peregrinos en Puente la Reina, procedentes de Jaca y Sangüesa. La ruta seguía por Estella, Logroño, Nájera, Santo Domingo de la Calzada, Belorado y Burgos, donde llegaban los procedentes de Bayona, que cruzaban Guipúzcoa y Pancorbo. Desde la capital castellana seguían por Castrojeriz, Frómista, Sahagún y León, antes de entrar en Galicia. Desde Astorga y el valle del Bierzo, seguían por el Cebreiro, Portomarín, Palas del Rey y Santiago.
 
Otra rutas
Algunos de los peregrinos que entraban en la península por Irún seguían camino por la costa cantábrica: Zarauz, Guernica, Bilbao, Laredo, Santander, Santillana, Llanes, Gijón, Oviedo, Luarca, Mondoñedo y Santiago. En la actualidad es una ruta de gran belleza paisajística. Por su parte, los procedentes del sur peninsular, solían desplazarse por la vieja Ruta de la Plata. Procedentes de Al Ándalus, desde Sevilla alcanzaban Mérida, Salamanca y conectaban en León con la ruta principal.
Finisterre
A veces, los peregrinos seguían hacia el oeste para llegar al fin del mundo: el finis terrae. Allí, el peregrino se bañaba en la costa atlántica para purificar su cuerpo e iniciar su nueva vida sin pecado y quemaba sus ropas acabar de purificarse. Además, ver la puesta del Sol simbolizaba la Muerte y Resurrección.

sábado, 19 de octubre de 2013

LA DISOLUCIÓN DEL IMPERIO AUSTRO-HÚNGARO EN 1919


El Imperio de los Habsburgo se fue formando como una mezcla de diversas nacionalidades bajo el dominio de la minoría austriaca germanoparlante. Ya a mediados del siglo XIX, tras las revoluciones de 1848, el Imperio Austríaco se vio obligado a formar la llamada monarquía dual o Imperio Austrohúngaro de 1867, ante las consecuencias de la derrota ante Prusia de Bismarck (Sadowa, 1866) y las crecientes demandas de autonomía e independencia por parte de esos pueblos que se autoconsideraban diferentes, tanto a nivel cultural, como étnico, lingüístico o religioso, además de los que se sentían oprimidos: germanos, italianos, checos, húngaros, polacos, rumanos y croatas, entre otros.
La respuesta del gobierno de Viena se concretó en la formación de la Cisleitania, cuya capital era Viena y que englobaba territorios como Austria, Bohemia-Moravia, Croacia, Dalmacia, Cracovia o el territorio del Alto Adigio.
Por su parte, la Transleitania tenía su capital en Budapest, aunando territorios como Hungría, Bosnia, Transilvania o Eslovaquia. A finales del siglo XIX surgieron diversos estados paralelamente a la descomposición del viejo imperio Otomano en los Balcanes, muchos de ellos de cultura eslava principalmente, con Serbia como la "gran hermana "de todos ellos y como abanderada del sentimiento antiaustriaco.
A inicios del siglo XX la situación era insostenible y bastaba cualquier crisis internacional (como la anexión de Bosnia al Imperio Austrohúngaro en 1908) para desencadenar una enorme tensión en plena época de la Paz Armada. Así, los trágicos disparos de Sarajevo en junio de 1914, hicieron el resto. La Gran Guerra estaba servida.
En 1919, en los diversos tratados que formaron la Paz de París, así como la aplicación del principio de autodeterminación de los pueblos, inspirado en uno de los puntos de paz del presidente norteamericano Wilson, acabó la histórica monarquía austriaca. Nacían estados nuevos: las repúblicas de Austria, Hungría y Checoslovaquia, mientras que Croacia y Bosnia se incorporaban en el nuevo estado de Yugoslavia (heredero de la antigua Serbia) y la naciente Polonia se anexionaba Cracovia. Finalmente, Transilvania, pasaba a formar parte de Rumanía y el Trentino se incorporaba a Italia. Todo un réquiem para tan vetusto imperio y dinastía de los Habsburgo.