sábado, 7 de septiembre de 2013

EVOLUCIÓN DEL FERROCARRIL EN EL SIGLO XIX (1848-1900)


 
La invención y construcción del primer ferrocarril se convierte en la obra necesaria para el arranque de la I Revolución desde 1830 en Gran Bretaña. En España, el primer trayecto se retrasa a 1848, siendo la línea Barcelona-Mataró la pionera. Posteriormente se inaugura la línea Madrid-Aranjuez (1851). Hasta la promulgación de la Ley de Ferrocarriles de 1855, en pleno Bienio Progresista, había pequeñas líneas (Cádiz-Jerez y Gijón-Langreo) y el inicio de una nueva de largo recorrido, que llegaba a Albacete y con el objetivo de unir Madrid con el Mediterráneo. 
 

Tras la promulgación de la Ley Ferroviaria de 1855 y aprovechando la oleada de prosperidad en Europa Occidental durante la siguiente década, así como la estabilidad política de la mano de la Unión Liberal -que sabe aprovechar esa prosperidad-, se produce un verdadero avance en la construcción de líneas férreas por parte de compañías extranjeras que habían obtenido grandes ventajas en las concesiones que establecía la mencionada ley. Un plano estrella casi une la capital con los cuatro puntos cardinales de la península. Las construcciones de ralentizan tras la crisis económica de 1866 y el inicio en 1868 del Sexenio Democrático. En ese año aún faltaba el enganche de Madrid con Barcelona, pero estaba ya unida la capital con las fronteras francesa -hay que mencionar la errónea adopción de un ancho de vía diferente al del resto de Europa y de Francia, lo que produjo dificultades posteriores- y portuguesa. Sin embargo, en el extremo noroccidental peninsular aún no han comenzado las obras del tendido. 


En 1900 la red ferroviaria española está ya completada. Se trata de una red con forma de estrella, es decir, un sistema radial y centralizado en Madrid, con un ancho de vía diferente al del resto de Europa, lo que fue un problema para las comunicaciones y el transporte de mercancías y viajero que debían cambiar de tren en la frontera francesa. Habrá que esperar al final de la guerra civil en 1939 para iniciar el proceso de nacionalización de los ferrocarriles españoles. En 1940 nace la Red Nacional de Ferrocarriles Españoles (RENFE), poniendo así fin a la existencia de compañías privadas.

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